miércoles, 17 de agosto de 2016

Revisión Teórica Sobre Clima Organizacional

La siguiente revisión teórica ha sido elaborada con el propósito de consolidar la información más relevante, que a criterio personal, permite visibilizar los argumentos, conceptos y premisas los que diferentes autores, citados en el contenido del presente escrito, realizan para orientar el trabajo que como líder de desarrollo humano organizacional,realizo para generar estrategias que favorezcan el mejoramiento de clima organizacional en una universidad colombiana.

Concepto de Organización

León (1985) citado por Edel, García y Casiano (2007) señala que “una organización puede concebirse como un acuerdo entre personas para cooperar en la consecución de alguna meta” En este sentido, las empresas e instituciones existen como respuesta para satisfacer las necesidades de la sociedad, lo cual se logra a través de la optimización de recursos y el trabajo colaborativo para la consecución de metas que no podrían ser alcanzadas individualmente, en este proceso de interacción emergen diferentes elementos y fenómenos que inciden en el alcance de los objetivos individuales, sociales y empresariales, uno de estos elementos es el clima organizacional.

Qué es Clima Organizacional

De acuerdo con Davis y Newstrom (2002), el clima organizacional surge de las interacciones existentes entre las personas, el grupo y el ambiente de la organización, es así como las características psicológicas individuales, los factores grupales y los factores organizacionales inciden en el clima organizacional de la institución (Ucros, 2011).

Chiang, Núñez, Martín y Salazar (2010), concuerdan en que el clima organizacional tiene como fundamento el conjunto de descripciones individuales del entorno del cual forma parte la persona, en este sentido, son percepciones compartidas sobre políticas, prácticas y procedimientos organizacionales, tanto formales como informales, Sandoval (2004), afirma además que estas percepciones sobre el ambiente de trabajo ejercen una influencia directa en el comportamiento y el desempeño de los trabajadores. De esta manera, se construyen los estilos de comunicación de la empresa, la toma de decisiones, las estrategias para la solución de problemas, el aprendizaje y la motivación para el desarrollo de las funciones, lo que a su vez define la eficiencia de la organización y la satisfacción de sus miembros (Núñez & Monfort 2005). En síntesis Cabrera (1999) realiza una analogía y afirma que el clima laboral finalmente podría considerarse como la personalidad de una empresa.

Por Qué Evaluar Clima Organizacional

De acuerdo con el Departamento Administrativo de la Función Pública, (2001) “deben ocupar lugar prioritario las reflexiones permanentes que las entidades hagan sobre su Clima Organizacional, ya que en la medida en que las hagan estarán en mejores condiciones de gerenciar y de orientar el comportamiento del servidor público hacia sus principales objetivos institucionales, los cuales no pueden ser otros que la competitividad organizacional y el bienestar integral del trabajador”.

En este sentido, trabajar sobre clima organizacional constituye una responsabilidad y un compromiso ineludible por parte de las entidades públicas ya que “el conocer, de un lado, las percepciones que un empleado tiene de su entorno laboral es un recurso valioso para comprender su comportamiento y de otro, establecer los agentes que influyen en esas percepciones, permitirá fijar las formas más adecuadas para optimizar el nivel de rendimiento y elevar la calidad de vida laboral del servidor público”. (DAFP, 2001).

Acorde con la revisión de los lineamientos del Departamento Administrativo de la Función Pública, Calderón (2004), sostiene que uno de los principales aspectos que se requieren para la gerencia del talento humano en el sector público, es que las decisiones y acciones deben estar orientadas no sólo a la administración del personal, sino a la gestión estratégica del mismo para el cumplimiento de los objetivos misionales de la institución y del estado.

Teniendo en cuenta las expectativas mencionadas frente a la dirección de las instituciones públicas, se requeriría trabajar fundamentalmente en los siguientes factores: la actitud del funcionario, del cual se espera aporte valor agregado a su tareas y acciones que generen cambios en el clima y la cultura organizacional, la actitud de los directivos los cuales deberán replantear los estilos de dirección, buscando un equilibrio frente a los objetivos institucionales, las necesidades de la comunidad y las necesidades de las personas que hacen parte del equipo de trabajo, y finalmente consolidar el concepto de desarrollo humano integral para las diferentes acciones que se llevan a cabo en la entidad (Calderón, 2004).

En el estudio realizado por Hesse, Gómez y Bonales (2010) en una entidad pública de educación superior, se evidenció que para los docentes una de las finalidades más importantes posterior a la evaluación de clima organizacional, es que como resultado de este proceso, las directivas de la institución generen acciones de intervención para corregir las situaciones que los están afectando, teniendo en cuenta que de acuerdo con Mayor (2009), el clima organizacional puede incidir positiva o negativamente en aspectos como la fijación de objetivos, control y adaptación al entorno, con lo cual se hace necesario trabajar por un clima organizacional favorable para no estar en desventaja con contras organizaciones que si cuentan con un adecuado ambiente laboral y las cuales ofrecerían una mejor calidad en sus productos o servicios.

Es así como, los temas relacionados con clima y cultura organizacional, entre otros, son consideramos de gran importancia para la institución, teniendo en cuenta que tal como lo afirma Chiavenato (2007), citado por Vargas (2010) “una organización es un sistema de actividades, conscientemente coordinadas, formado por dos o más personas, cuya cooperación recíproca es esencial para la existencia de aquella. La organización existe cuando hay personas capaces de comunicarse, están dispuestas a actuar conjuntamente y desean obtener un objetivo común”.

Intervención en Clima Organizacional en Instituciones de Educación Superior

Las Instituciones de Educación Superior pueden ser descritas como organizaciones complejas que de acuerdo con Mujica de Gonzáles y Pérez de Maldonado (2007), “no pueden ser analizadas desvinculadas de su contexto, donde existen aspectos claves que orientan la dinámica de la institución entre los que se resaltan la conducta de sus miembros y los procesos organizacionales direccionados por la toma de decisión, el estilo de dirección, la participación y la comunicación entre otras, que generan situaciones que conforman el ambiente de trabajo".

Según Mujica de Gonzáles y Pérez de Maldonado (2007), “la universidad es un componente multidimensional, que debe ser identificada como una institución abierta en progreso integral de la región y del país, en donde se desarrolle una comunidad armónica con alta productividad científica y presta a trabajar proactivamente, dónde se promuevan escenarios tendientes a mejorar la pertinencia universitaria y por ende la calidad de vida, involucrando así los diversos sectores de la sociedad, pues es imperativo de la universidad estudiar propuestas para su transformación académica y gerencial". Lo anterior supone el compromiso de las directivas, jefes y líderes de las instituciones para llevar a cabo dicha transformación y realizar una adecuada preparación, para diseñar e implementar diferentes estrategias de cambio que permitan generar un impacto positivo en la Universidad.

Segredo, A. (2011), argumenta cómo la capacidad directiva de las personas que están al frente de una organización, se convierte en un recurso indispensable en los procesos de cambio y avance y mejoramiento, así mismo resalta la importancia de estar atentos a identificar cómo piensan y sienten los miembros de una institución, con el propósito de no cometer errores que pueden ser graves a nivel no sólo administrativo sino profesional, adicionalmente afirma que desconocer esta información y dinámica institucional podría tener como consecuencia el origen de conflictos graves y complejos para la institución (Segredo, 2011).

Fundamentos de Intervención

De acuerdo con Cardona y Zambrano (2014) el clima organizacional puede ser abordado desde diferentes elementos: 1. Constructos perceptuales (psicológicos), 2. Condiciones organizacionales (estructura organizacional), 3. La interacción de los individuos y 4. La cultura de la organización (interactiva y cultural).

Ucros (2011) afirma que “el aspecto psicológico abarca el sentir y la manera de reaccionar de las personas frente a las características de cada organización y ante determinadas situaciones, según sus construcciones personales de significados”, es así como conocer las percepciones de los miembros de la organización puede ser considerada una de las principales estrategias para iniciar el proceso de mejoramiento en la institución y según Stoner (1995), citado por Segredo, (2011). “un cambio tiene mayor probabilidad de suceso cuando consigue identificar las fuerzas de resistencia, enfrentando y discutiendo las preocupaciones subyacentes; las cuales se agrupan en tres clases: cultura organizacional, intereses personales y percepciones individuales acerca de los objetivos de la organización”.

De esta manera las intervenciones que se realizan para generar cambios en el clima organizacional deben incluir estrategias o programas de desarrollo organizacional que incluyan aspectos psicológicos, sociológicos y educativos, teniendo como premisa que el ser humano está en continua transformación y mejoramiento y si se ofrecen condiciones adecuadas puede facilitar este crecimiento continuo y obtener beneficios para el individuo y para la organización. (DAFP, 2001).

Asimismo, el Departamento Administrativo de la Función Pública (2011) afirma que el real interés y compromiso de los directivos de la institución es elemento que condiciona el avance en el tema de mejoramiento del clima organizacional en una institución y adicionalmente, Segredo (2011) argumenta que el compromiso y la participación de todos los trabajadores en el mejoramiento de clima organizacional es un elemento fundamental, por lo que considera indispensable que las organizaciones fomenten en los equipos de trabajo el cambio de actitudes, el desarrollo de habilidades, la vivencia de valores y comportamientos positivos que favorezcan la transformación de la institución, a través de procesos educacionales.

En las investigaciones referenciadas en el estudio de Segredo (2011), se identifica que en términos generales las variables de clima organizacional o dimensiones que se encuentran comúnmente más afectadas son: el liderazgo, la motivación y la comunicación.

Los líderes de la organización tienen un papel determinante en el clima organizacional de la institución a la que pertenecen, Sikula (1991) citado por Edel, García y Casiano (2007), afirman que el liderazgo determina e influye en el clima laboral y que este depende en gran medida de las relaciones establecidas entre el líder y sus subordinados, adicionalmente, asevera que “las relaciones formales e informales que tiene un director con sus trabajadores influirán significativamente en la forma en que los empleados consideren el clima organizacional”.

Zepeda (1999), citado por Edel, García y Casiano (2007),  afirma que “los empleados que trabajan en una atmósfera de temor, son únicamente productivos en un corto plazo y posiblemente a largo plazo su moral se afecte en una forma adversa y vaya en detrimento de la calidad y cantidad de sus resultados. A menudo, los subordinados que trabajan bajo la dirección de líderes negativos dedican más tiempo a protegerse del jefe, llevando registros innecesarios en el caso de que tengan que probar posteriormente, algún error, no necesariamente de ellos”. Lo anterior también es apoyado por Werther y Davis (1995) citados por García (2009) quien expone que “A corto plazo, una administración autocrática puede incrementar los niveles de productividad incluso a costa de las condiciones de trabajo, sin embargo, no se pueden mantener progresos significativos en el largo plazo en los niveles de productividad bajo este esquema, porque el deterioro en el clima conduce a los trabajadores a perder el entusiasmo por su trabajo y por ende a disminuir su productividad. Con la pérdida de entusiasmo vienen los mayores índices de ausentismo y mayores tasas de rotación; además de problemas colaterales como la lentitud, el desgano y la indiferencia en los trabajadores. El personal se retira psicológicamente de sus labores, vacío que viene a ser llenado por la actitud de cumplir exactamente con lo mínimo requerido”.
Diferentes teorías psicológicas coinciden en que la motivación es un elemento que proviene del interior de cada uno de los seres humanos y las actitudes con las cuales se enfrentan las diferentes situaciones son decisiones propias de cada individuo, sin embargo el ambiente laboral incide determinantemente en los constructos psicológicos de los miembros de una organización y en relación a la motivación Zepeda (1999), citado por Edel, García y Casiano (2007),  afirma que “los que sufren los efectos de la motivación negativa pueden parecer cooperativos, pero realmente lo que buscan es ganarle una a los jefes. Los índices de rotación de personal son considerablemente más altos en las organizaciones donde el clima de trabajo es de tensión y miedo, incrementando los costos de operación sustancialmente al igual que la capacitación al trabajo”. Por tal razón, Edel, García y Casiano (2007), afirman que existe una serie de elementos que pueden ofrecer las instituciones con el propósito de favorecer la motivación en sus empleados y que de acuerdo a la revisión realizada podrían estar agrupados en:

1. Motivación económica: Dinero.
2. Estabilidad laboral.
3. Oportunidades de ascenso y promoción.
4. Condiciones de trabajo: recursos materiales, humanos, condiciones físicas, horario.
5. Posibilidades de participación en el trabajo: toma de decisiones, sentido de pertenencia.
6. Ambiente social de trabajo: los grupos de trabajo, cohesión, colaboración.
7. Características de la tarea: Interés, variedad, importancia, identificación y autonomía de la tarea.
8. Oportunidad de utilizar conocimientos, habilidades y destrezas.

La comunicación organizacional puede ser considerada otro de los elementos fundamentales para el mantenimiento de un clima organizacional que favorezca las relaciones interpersonales, el trabajo en equipo y el cumplimiento de los logros institucionales, esta varía de acuerdo a la organización, pues se construye, se estructura y funciona de acuerdo a las características de la misma, asimismo, permite a los miembros de la institución conocer la empresa, intercambiar estrategias de trabajo, metodologías y experiencias en el desarrollo de sus funciones (Edel, García y Casiano, 2007).

Sayazo, (2004) citado por Edel, García y Casiano (2007),  afirma que “las comunicaciones internas en una institución promueven la participación, la integración y la convivencia en el marco del clima organizacional, en donde cobra sentido el ejercicio de funciones y el reconocimiento de las capacidades individuales y grupales…y la carencia de estrategias comunicativas al interior de la institución, la falta de canales o la subutilización de los mismos, genera lentitud en los procesos y en las acciones, retardo en las respuestas y desinformación acerca de las políticas, todo lo cual imposibilita la verdadera interacción a nivel interno.” Asimismo, como menciona Hellriegel y colbs (1999) citado por Edel, García y Casiano (2007), la gente aumenta su propio sentido de bienestar y se vuelve más productiva cuando entabla una comunicación interpersonal eficaz, propiciando un clima laboral agradable, lo que permite generar y poner en marcha los cambios que se requieren para responder con eficacia a las exigencias del mundo actual y futuro”.

El Departamento Administrativo de la Función Pública (2011) considera que las intervenciones realizadas para el mejoramiento de clima organizacional se diseñen, estructuren e implementen en programas relacionados con:

·         Formación y capacitación
·         Bienestar social e incentivos
·         Calidad de vida laboral
·         Preparación y adaptación al cambio, especialmente en fases previas a reestructuraciones organizacionales.
·         Adopción de la metodología de equipos de trabajo

Y que los programas que se realicen se lleven a cabo teniendo en cuenta que es necesario:

·         Crear un ambiente que facilite la intervención.
·         Contar con la participación activa de los empleados.
·         Prever acciones que permitan el compromiso efectivo por parte de las directivas de la entidad.
·         Buscar alternativas que impliquen compromiso y acción si se presentan resistencias.
·         Reforzar positivamente cualquier indicio de progreso.
·         Facilitar que los grupos desarrollen un plan de acciones y compromisos.
·         Realizar evaluaciones periódicas que identifican el impacto de la intervención retroalimentando el proceso.

BIBLIOGRAFÍA

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Vargas, J. (2010). Propuesta de mejoramiento del clima laboral de la alcaldía de santa rosa de cabal. Tesis de Maestría en Administración del Desarrollo Humano y Organizacional. Universidad Tecnológica de Pereira. Colombia